
La Santa Sede nos envía los 10 mandamientos del conductor.
Es bueno repensarlo al ver las vidas que diariamente se lleva el manejo alocado en nuestra ciudad.
* No matarás.
* La ruta sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal.
* Cortesía, corrección y prudencia te ayuden a superar los imprevistos.
* Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad.
* El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio.
* Convence con caridad a quienes no están en condiciones de ponerse al volante.
* Brinda apoyo a las familias de las víctimas de los accidentes.
* Reúne a la víctima con un automovilista agresor en un momento oportuno para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón.
* En la ruta tutela al más débil.
* Siéntete tu mismo responsable de los demás.
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